Un cuento gamberro de Navidad (2010)


Un cuento gamberro de Navidad es una coproducción fantásitica realizada entre Finlandia, Noruega, Suecia y Francia y dirigida por Jalmari Helander.



Si el anuncio no os ha hecho sentir ganas de ver la película, disculpad que os diga que sois un pelín raros. Estamos ante una pequeña joyita, que hubiese sido una gran joya si en la parte final de la película no hubiesen holgazaneado tanto, parece que querían acabarla, tenían una idea de por dónde ir, pero no sabían como hacerlo bien.

Vayamos al asunto de la cotumendia.

Comienza el asunto en la montaña Korvatunturi (Oreja caida) mostrándonos como un encargado lleva restos de serrín a su jefe. Este se extasía. Pasa el tiempo y ese grupo descubre algo que hace que el jefe se ponga más contento aún. Les dice que no están sobre una montaña, sino sobre una tumba.



Escondidos entre cajas están dos amigos Pietrai (Onni Tommila) y Juuso (Ilmari Järvenpää) observan la escena. Marchan de allí corriendo y Juuso dice a Pietrai que como diga algo le canea. Pasa el tiempo y el pequeño Pietrai se dedica a informarse sobre Santa Claus y descubre que no era tan bueno como lo pintaban. Así que decide protegerse. Trata de contárselo a su padre (Jorma Tommila), pero este está muy ocupado en sus cosas. 

Llega un día muy especial por aquellos lares, el día en que encierran a los renos con los que se alimentarán durante el invierno, pero estos no aparecen. Salen a buscarlos y se encuentran con una escena dantesca. Miles de animales muertos.



Deciden subir a la montaña a hablar con quien esté al mando de las obras y al llegar se encuentran con que no hay nadie y que hay un inmenso agujero. 

Al día siguiente Pietrai comienza a llamar a casa de sus amigos y descubre que todos han desaparecido. Alguien ha caído en una trampa que el padre había puesto a la entrada de la casa para protegerla de los lobos. Lo saca y pregunta a Piparinen (Rauno Juvonen), un amigo, qué puede hacer. Deciden descuartizarlo, pero descubren que respira y parece que toma más vida cuando ve al niño cerca. Pietrai marcha a hablar con su amigo, su padre le sigue. Al llegar a casa del otro chaval descubre que no está y que en su lugar hay un muñeco de paja. Aimo (Tommi Korpela) ,el padre, sorprendentemente, no se muestra muy extrañado como mucho dice que estará con alguna chica. Llevan al padre de Juuso al lugar en el que tienen encerrado al hombre caído.



Y a partir de aquí es dónde empieza a flojear la película. El crío les dice que es Santa Claus y ellos le creen. Deciden venderle a la empresa que realizaba las excavaciones y lo visten de Santa Claus.



Descubren a los niños secuestrados metidos en sacos y, sorprendentemente, solo se preocupan en sacar a Juuso. Algo falla, como no, y se encuentran rodeados por cientos de hombres.



Pietrai decide convertirse en un héroe y subido en un helicóptero les lleva hacia el lugar en el que teóricamente tenían que haber encerrado a los renos. Los hombres resultan estar hechizados por alguien superior.

Al día siguiente los hombrecillos han dejado de estar hechizados  y nuestros protagonistas deciden crear con ellos una empresa esclavista y venderlos a distintas partes del mundo para que hagan de Santa Claus.



La película empieza bien, para mi es completamente ochenteña, pero pasada la mitad comienza a decaer con situaciones un poco cogidas por los pelos.

Los actores lo hacen bien todos. El hombre caído es aterrador.

El doblaje está muy bien. Lástima que no haya ficha en la página de eldoblaje.

La banda sonora compuesta por Juri Seppä y Miska Seppä, muy al estilo de los 80, es realmente buena.




NOTA 7,77373627 DE 10

Ya que no podréis ir a verla al cine, porque se estrenó el año pasado, alquiladla. Lo pasaréis muy bien.


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