Lobos humanos (1981)



Lobos humanos es una película estadounidense de suspense dirigida por Michael Wadleigh basada en la novela «Wolfen» de Whitley Strieber, no publicada en España.


No hay tráiler en español.

El primer año de la década de los ochenta fue un buen año cinematográficamente hablando, pero además dio la casualidad que aquel año se estrenaron un par de películas relacionadas con los lobos; Un hombre lobo americano en Londres y Aullidos (Vedlas si no lo habéis hecho). Esta sobre la que os estoy escribiendo también tiene que ver con los lobos, aunque no con la licantropía como las otras dos.

Hace unos cuantos años el señor Witheley Strieber escribió su primera novela titulada «The wolfen», por cierto, mi primera novela se titula El Altar. Tuvo tanto éxito que fue comprada enseguida por Hollywood que se puso manos a la obra y contrató a Wadleigh, un director que lo único que había hecho hasta ese momento fue el documental de Woodstock. Wadleigh dijo desde un primer momento que no quería actores conocidos, se permitió el lujo de rechazar a Dustin Hoffman que, admirador de la novela, se presentó para protagonista. La producción se alargó más de lo previsto debido a carencias presupuestarias y en el último momento el director fue despedido y se contrató a otro para que rodara un par de cosillas y mejorara algunos diálogos. El montaje también fue una odisea. Wadleigh, cabreado, no volvió a pisar por Hollywood.



Comienza con un matrimonio de millonarios que van a celebrar su aniversario de bodas al lugar en el que se casaron. Están siendo observados. El matrimonio y su guardaespaldas son brutalmente descuartizados.

Después conocemos a nuestro protagonista, el detective Wilson (Albert Finney), un agente que está retirado pero al que llaman para que ayude a investigar. En el escenario del crimen se encuentra con su buen amigo el forense Whittington (Gregory Hines) que le hace ver que algo raro ha pasado ahí.



El asesinato de ese matrimonio tan importante en la ciudad hace pensar en una especie de atentado o ajuste de cuentas y la policía coopera con la agencia privada de seguridad que prestaba sus servicios al matrimonio. Para ello llaman a Rebecca (Diane Venora), una chica que es especialista en crímenes pero solo teóricamente ya que nunca ha pisado un escenario.

Poco después en uno de los barrios más humildes de la ciudad que está medio derruido, solo quedan los restos de una iglesia y unos cuantos edificios, vemos otra vez como quien quiera que sea acosa y mata a un yonqui. Al día siguiente unos obreros se ponen a desescombrar y zaaas, se descubren montones de trozos de personas. 

Wilson y Rebbeca van a investigar a la zona y entran en la iglesia en ruinas ya que ella escucha un llanto. Wilson se queda junto a el altar y ella va a investigar, pero algo altera al detective y salen corriendo de la iglesia.



El forense descubre que en varios pedazos hay restos de pelo y que ese pelo pertenece a la especie Canis Lupis, vulgarmente conocidos como lobos. La empresa de seguridad sigue otro rastro, el de una agrupación terrorista. Nuestro protagonista se pone en contacto con Eddie Holt (Edward James Olmos), un antiguo activista indio que le hace creer que puede convertirse en lobo. 

Wilson y Whittington deciden apostarse en un edificio frente a la iglesia y esperar para ver al lobo. Y lo ven, aunque uno de ellos no lo cuenta. Después del ataque Wilson vuelve a encontrarse con Eddie y este le cuenta que hace muchos años los humanos vivían en paz con los lobos y que con la llegada del hombre blanco comenzó la matanza, pero que unos lobos especialmente inteligentes se escondieron en las ciudades y han vivido alimentándose de gentes que son despojos. La agencia de seguridad tiene suerte y da con una agrupación terrorista que alardea de haber cometido los crímenes. Nuestro protagonista para que todo acabe da el visto bueno, pero es atacado por los lobos.



Mientras los lobos dan cuenta del jefe de Wilson, este y su chica salen corriendo y van a protegerse a casa de ella, pero los inteligentes animales les siguen. Entonces Wilson se da cuenta que el hombre es muy malo y los lobos les permiten vivir.


Fin.

Esta es una buena película de suspense, no quiero decir terror, aunque al final flojea un poquitito queriendo meter las típicas tonterías de  indigenismo y pachamama. Es algo lenta en el desarrollo, pero no aburre en ningún momento.

Los actores lo hacen muy bien. Para mantener controlados a alguno de ellos, los lobos, mientras se robada había un grupo de diez tiradores por si se descontrolaban.


El diseño de producción es bastante bueno. La iglesia la construyeron específicamente para la película, ahora la habrían hecho por ordenador.

Hay tres cosillas en esta película que la relacionan con Depredador. La primera son las escenas de quien les observa ya que la manera en que se ve y se escucha es muy parecida a la manera en que veía y escuchaba el depredador. De hecho fueron tomados como ejemplo para la película de Arnold.


El doblaje es muy bueno. Y aquí está la segunda relación con Depredador ya que Héctor Cantolla pone la voz tanto a Albert Finney como a Arnold Schwarzenneger.

Y en la banda sonora pasó algo muy curioso, en el primer momento contrataron a Craig Safan para que la compusiese y así lo hizo pero le despidieron y contrataron a James Horner al que dieron doce días para hacerla. Y aquí es donde está la tercera relación; hay un momento en la banda sonora, apenas unos segundos, que cuando los escuché sonreí y dije: pero si es igualito.


NOTA 7,82142612 DE 10

Si os gustan las películas de suspense, que no terror, esta es la adecuada. Una pequeña joya desconocida para muchos.



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