El cielo es real (2014)



El cielo es real es una película useña de temática familiar dirigida por Randall Wallace basada en el libro homónimo escrito por Lynn Vincent y Todd Burpo.



Hace poco estrenaron, creo, Astral city, película en la que nos contaban las vivencias de André Luiz en el cielo. Esta sobre la que os estoy escribiendo no se parece en nada a aquella, aunque nos anima igual al decirnos que la muerte no es el final, como el título de la canción.


Como sé que a mi madre le encantan las películas de ángeles y de cosas de este estilo y sé que no quiere ir al cine para no gastar la dije que me tocaron unas entradas y fue con mi padre a verla. Al volver me dijeron los dos que les había gustado y he ido yo a verla. 

Comienza la película con una niña pintando un cuadro. Después nos presentan a Todd Burpo (Greg Kinnear), un pastor protestante que es la pieza fundamental de su pueblo. Ayuda a todo el mundo, todos le quieren, siempre está de buen humor, tiene una familia a la que adora; su mujer Sonja (Kelly Reilly), su hija Casie (Lane Styles) y su hijo Colton (Connor Corum).




Cierto día jugando al béisbol Todd se lesiona y su salud comienza a empeorar levemente, así que su santa esposa le convence para ir unos días de vacaciones. Al volver, los dos pequeños comienzan a vomitar, pasa el tiempo y la niña se recupera pero el chaval empeora y los médicos no le dan mucho de vida.




Sonja pide a todo el mundo que rece por el niño, y lo hacen. Y el niño se salva, pero pasado un tiempo comienza a contarle a su padre cosas un tanto raras. Le dice que los ángeles cantaron para él, que estuvo en el regazo de Jesús y que tiene un caballo. El padre consulta con una experta que le dice que no cree en milagros ni en Dios, pero que esas cosas sí las cree por otros motivos. 




El padre le enseña distintas representaciones de Cristo a lo largo de las épocas y Colton dice que sí, pero que no. El comportamiento del padre y lo que cuenta su hijo comienza a molestar a los que le pagan el sueldo y le dicen que no quiere que siga por ahí, que eso del cielo y el infierno es una tontería pasada de moda. Pero el niño comienza a contar cosas que solo los padres saben y al final acaban creyéndole. 




Poco a poco todo cambia en la familia y en los pueblerinos y el niño salta a la fama. Acaba con el padre enseñándole una pintura que una niña llamada Akiane Kramarik hizo del hijo de Dios y él niño dice que sí que ese es.





Fin.

Los actores no lo hacen mal.

El doblaje está bien.

De la música se encarga Nick Glennie-Smith y, la verdad, es que es buena. 



NOTA 5,29781296 DE 10

Me esperaba algo más. No es una mala película, pero es lentona. Ideal para las tardes de Antena 3 o Tele 5 o 13TV. Ni fu ni fa.

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