Mad Max 2, el guerrero de la carretera (1981)



Mad Max 2, el guerrero de la carretera es una película australiana de acción dirigida por George Miller.

No hay tráiler en español.

El éxito internacional de la primera parte puso a George Miller en el punto de mira de Hollywood, le llegaron a ofrecer dirigir Acorralado. Pero el señor Miller quería hacer una continuación de su película y a lo grande. Contó con un presupuesto de dos millones de dólares poco más que la primera parte y muchísimo menos que cualquier película useña de la época (aunque mucho más que cualquier película española de la época). 

En un principio el malo de la película iba a ser Ganso, el compañero de Max en la primera parte, que se había juntado con otros policías, de ahí el que gran parte del vestuario de los malos esté compuesto de ropa policial, pero a última hora se cambió esa parte de la trama. Al final se convirtió en Humungus, el cachas deforme. 




El rodaje tuvo bastantes problemas. Se rodó en el invierno australiano, Mel se acurrucaba entre mantas entre toma y toma y los extras que iban con el culete al aire no lo pasaron muy bien tampoco. 


El perro de Max lo encontraron en una perrera, estaba a punto de ser mandado al otro barrio, le pusieron como nombre Perro y le enseñaron a actuar para la película, aprendió bastante bien, y al terminar el rodaje se le quedó un miembro del equipo.


Otra curiosidad es que en toda la película Max sólo tiene 16 frases. 

Para poder estrenarse en Australia tuvo que eliminar secuencias enteras y realizar cortes en escenas y así complacer a la censura australiana. Algunas de esas escenas sí se vieron fuera de ese país, creo.


En los EE. UU. su estreno fue un tanto raro. La primera parte se estrenó de mala manera, así que trataron de hacer que la gente de allí no se enterara de que esta era una secuela. Cambiaron el título, Mad Max 2, por «The road warrior» (aquí en España juntamos los dos, somos así de chulos), y mandaron hacer un comienzo para contar a los estadounidenses el porqué el planeta estaba así. Esa versión fue la que llegó a nuestro país. Lo curioso es que debido a ese principio la gente se enteró de que la película era una secuela.




La recaudación a nivel mundial fue de 24.600.000 dólares bastante menos que lo  recaudado en la primera parte, aunque dicen que el dinero no lo es todo y se convirtió en una película de culto. 


Es en esta película en la que salen por primera vez las espectaculares persecuciones con coches raros y las aventuras se sitúan en el páramo. Dio lugar a múltiples copias de entre las cuales la más curiosilla es «El exterminador de la carretera», producción hispano italiana en la que el objeto de deseo era el agua en lugar de la gasolina.

A la película.


Comienza contándonos como después de lo sucedido en la primera parte se produjo una guerra nuclear, qué agoreros eran en aquella época, con el señor Rockatansky (Mel Gibson) siendo perseguido por Wez (Vernon Wells). El principio fue una de las partes censuradas, al parecer comenzaba con Wez y los suyos saqueando una granja, los cuerpos de los propietarios colgaban de un árbol, se escuchaba el sonido del interceptor de Max y los malos iban tras él. 




La persecución no acaba bien para los malos, aunque tampoco para Max. Conoce a un personaje un tanto estrafalario (Bruce Spence), que posee una especie de helicóptero y le cuenta que cerca de allí hay un poblado en el que aún hay gasolina. Max se le lleva para ver si es cierto y descubre que el asentamiento está siendo asediado por Humungus (Kjell Nilsson) y su gente. Cuando la vi por primera vez pensé que uno de ellos, el sapo, era Elton John. 




Max consigue entrar en el lugar y hacer negocios con Papagallo (Michael Preston), el líder. Traba amistan con un niño salvaje (Emil Minty) y una guerrera (Virginia Hey). Después de varias penalidades decide ayudarles a salir de ahí a cambio de gasolina. Produciéndose una espectacular persecución en la que casi muere hasta el apuntador.




Es un peliculón. Está mejor que la primera parte y le da un giro completo a esta. Donde antes había paisajes verdes, ahora hay desiertos. Donde antes había algo de orden, policías, ahora es una especie de anarquía. 


Las escenas de acción son espectaculares. Una de ellas, que implica a un motorista, fue un accidente real. El especialista se rompió una pierna, pero la escena quedó tan bien que decidieron dejarla. 


El doblaje es muy bueno.

De la música sigue encargándose Bryan May, el de Queen no, otro. Sigue en el tono de la primera parte, aunque algo más trabajada. 



NOTA 7,79981226 de 10

Con esta película Miller quería dar por cerrada la saga, pero no fue así...

Si no habéis visto esta o las otras películas de Mad Max hacedlo ya que faltan 15 días para el estreno de la nueva parte. ¡Qué ganas tengo de verla! 

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