Warcraft, el origen (2016)


Warcraft, el origen es una película de aventuras chino-canadiense-useña dirigida por Duncan Jones.


No soy muy de juegos, me aburren a los cinco minutos y si no se me da bien, a los tres. Conozco Warcraft gracias a una amiga a la que quiero mucho (Oeme la llamaré) y que era una máquina jugando, me quedé asombradísimo una vez que la vi jugar y consiguió hacer en cinco minutos lo que yo tardaba una hora. 

Debo decir que el tráiler engaña bastante.

Se quería hacer una película sobre el juego desde hace muchísimo tiempo, gente como Sam Raimi o Johnny Deep querían participar en esta adaptación y tras mucho esperar cayó el peso de la adaptación en el hijo de David Bowie. Uwe Boll trató de hacerse con los derechos, pero los de Blizzard le dijeron que nones, y curiosamente esta película es muy del estilo las de ese señor.


Tomando como base dos libros: El último guardián y El ascenso de la horda realizaron el guion. 160 millones ha tenido de presupuesto y los ha recuperado por los pelos.


Ya desde el comienzo la historia es un poco enrevesada. Nos presenta malamente a los protagonistas: Anduin (Travis Fimmel), el caballero más valiente de los siete reinos,  Llane Wrynn (Dominic Cooper) noble y valiente rey de Azeroth, Medivh (Ben Foster) un mago protector y por parte de los orcos a Durotán (Dani Albiac),  líder de un clan orco, a Garona (Paula Patton), medio orco medio humana, no sabremos cómo porque si no se conocían de antes, etc. 


Una malvada fuerza posee a una persona del mundo de los orcos y a otra del mundo de los humanos y abre un portal para que los orcos entren en este último. Dentro de los orcos hay alguno que no lo ve con buenos ojos. Los humanos tardan en reaccionar, hay batallas, patatín, patatán...


Son dos horas de película que se hacen larguísimas. Con escenas de lucha que no emocionan, con escenas que hacen más lento el ritmo y que no tienen sentido, una historia de amor metida con calzador, y un  final abiertísimo con el que amenazan con una continuación, que espero no se haga. Un desatino de película que creo yo que se hizo porque la serie Juego de tronos parece haber abierto una puerta al mundo fantástico y han tratado de aprovecharse de ese momentáneo interés por este tipo de historias. 

Puedo decir que está a la altura de Dragones y mazmorras y En el nombre del rey

Los efectos especiales son curiosillos, aunque cansa tanto efecto por ordenador.

Los actores... Hay de todo, desde algunos que le ponen ganas, otros que parece que están aquí porque pagan y punto y luego está Paula Patton que interpreta a Gaona y que lo hace pésimamente.

El doblaje está muy bien. 

De la música se encarga Ramin Djawadi y está bastante bien.


NOTA 3,0211923 DE 10

Es un truño. No sé qué opinarán los jugadores, pero como película no vale. Han querido meter muchas cosas y no han sabido hacerlo. 

Comentarios