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jueves, 12 de julio de 2012

Sonrisa bobalicona de César Blanco Castro


Cerró los ojos. Su cara lucía una sonrisa bobalicona. El corazón la latía a mil por hora. No podía creerlo. Él estaba allí, a su izquierda, a muy pocos pasos. Había estado haciendo giros mientras miraba a través del ventanal y ahora se acercaba a ella.