El 6º día (2000)


El 6º día es una película estadounidense de ciencia ficción dirigida por Roger Spottiswoode.


La última película de Arnold del segundo milenio contó con un presupuesto de 82 millones de dólares, 25 de los cuales fueron para él, y recaudó 96 lo que la convirtió en un pequeño fracaso.

Hubo que cambiar una cosa del título; en un principio iba a llamarse El sexto día, pero pensaron que la gente creería que tendría algo que ver con el taquillazo titulado El sexto sentido, y decidieron titularla El 6º día. Algo que me parece ridículo. 

La historia nos sitúa en 2015. En un partido de rugby americano, fútbol lo llaman ellos, uno de sus jugadores sufre una entrada que le deja medio muerto. La ambulancia le lleva a toda velocidad al hospital, junto al jugador se encuentra Robert (Michael Rooker) que tras una charla desconecta al jugador.


Conocemos después a Adam Gibson (Arnold Schwarzenegger), a su mujer Natalie (Wendy Crewson) y a su hija Clara (Taylor Anne Reid). La mascota de la familia muere y la mujer pide a Adam que le clone, pero este no quiere. 


Adam es el dueño de una empresa de transporte con unos helicópteros futuristas. Cierto día transportando a Michael Druker (Tony Goldwyn), una de las personas más poderosas de la ciudad, dueño además de la empresa de clonación, sufre un atentado en el que Michael muere y a él le dan por muerto.



Despierta y vuelve a casa, pero se encuentra con una desagradable sorpresa. Alguien muy parecido a él se encuentra con su mujer, su hija y su perro muerto. 


Junto con su clon comenzará a averiguar qué ha sucedido y encontrará una trama muy peligrosa en la que una empresa clona a gente importante y que, como habréis supuesto, acabarán acabando con ella.



Es una película muy normalilla. 

El futuro que retrata, pasado nuestro, aunque ha acabado resultando falso se podía considerar más realista en aquella época. No hay naves espaciales, no hay futuro pesimista. La clonación era algo de moda en aquel entonces, y no podían faltar los robots. 

Años más tarde se rodó la película La isla que guarda alguna similitud con esta.

Los efectos especiales son curiosillos, aunque para el presupuesto con el que contó y la época en la que se hizo no son muy buenos.

Los actores lo hacen bien.

El doblaje es bueno. 

De la música se encarga Trevor Rabin y realiza un buen trabajo.



NOTA 6,1219083 DE 10

Ni fu ni fa. Se puede ver, pero no es de las mejores de Arnold.



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